La riqueza es un hábito, no un golpe de suerte

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12 Feb 2025

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Notas

La mayoría de la gente cree que la riqueza llega por un golpe de suerte, una gran idea o una oportunidad única. Pero la realidad es que la riqueza se construye con hábitos repetidos a lo largo del tiempo.

Es simple y aburrido.

Por eso preferimos las historias extraordinarias, aquellas en las que se nos cuenta cómo un personaje pasó de ser pobre a multimillonario, prácticamente de la noche a la mañana. Aunque existen casos así, lo cierto es que para la mayoría no funciona de esa manera y debemos buscar otras alternativas, como el ahorro a largo plazo. Lo sé, esto puede parecer poco interesante, pero te invito a leer un poco más antes de saltar la página.

Morgan Housel lo explica claramente en sus libros Psicología del Dinero y Lo que nunca cambia:

“Tus hábitos influyen más en tu riqueza que cualquier otra cosa.”

Y sí, tiene mucho sentido. Si analizas tus hábitos de consumo y gasto, te darás cuenta de que existe una gran cantidad de dinero que podría destinarse a construir una base de capital. Debido a esos gastos, muchas personas terminan estirando los últimos pesos para el final de cada quincena.

Como dice Morgan Housel:

“El riesgo está en aquello que no podemos imaginar.”

Nuestra estabilidad financiera no depende solo de cuánto ganamos, sino de nuestros hábitos.

La riqueza es un hábito

Jim Rohn decía que el fracaso es el resultado de errores de juicio repetidos diariamente y que el éxito se construye con pequeñas disciplinas ejecutadas cada día. Viéndolo en retrospectiva, es más que evidente:

Nuestro éxito financiero está determinado más por nuestros hábitos y comportamiento que por cualquier otro factor.

Aristóteles enseñaba que somos lo que hacemos repetidamente; por lo tanto, la excelencia es el resultado de nuestros hábitos. Siguiendo esta idea, podemos decir que la riqueza financiera también es un hábito.

El éxito financiero lleva tiempo y requiere paciencia, estrategia y buenos hábitos. No puedes construir un castillo de la noche a la mañana; dependiendo del tamaño del castillo que quieras construir, te tomará tiempo alcanzar ese objetivo.

Aquí entra en juego el poder acumulativo del efecto compuesto. Si algo se acumula con el tiempo, sirve como base para el crecimiento futuro. Una pequeña base inicial puede llevar a resultados extraordinarios.

Pero surge una pregunta importante: ¿hasta qué punto es suficiente la riqueza?

Muchas personas recomiendan tener un fondo de emergencia equivalente a seis meses de gastos. Es un buen punto de partida, pero ¿qué tal si aseguramos estabilidad financiera para 10, 20 o incluso 100 años?

Hace tiempo leí en un libro de Robert Kiyosaki que la riqueza se mide en tiempo:

Si hoy dejaras de ganar dinero, ¿cuántos días podrías financiar tu estilo de vida?

Esa pregunta me ha acompañado desde entonces. Y una de las respuestas más claras es el hábito del ahorro. Un ahorro bien invertido se convierte en nuestro fondo de seguridad en caso de emergencia.

Sistemas, no esfuerzo

Sin embargo, comprendo que muchas familias se encuentren en situaciones complicadas, y que la opción de ahorrar no siempre resulte atractiva. Por eso, algo que debe acompañar a nuestros ahorros es el hábito de buscar nuevas fuentes de ingresos.

Robert Kiyosaki enfatiza la importancia de crear múltiples fuentes de ingresos, en especial ingresos pasivos. La diferencia entre trabajar por dinero y hacer que el dinero trabaje por ti es enorme.

Para ilustrarlo, hay una historia interesante sobre un pueblo con un problema de acceso al agua. Dos personas se ofrecen como voluntarios para resolverlo.

El primero comienza a trasladar agua en cubetas y cobra por ello. A medida que la demanda crece, necesita más ayuda y trabaja más horas.

El segundo, en cambio, desaparece por un tiempo; cuando regresa, ha construido una tubería que lleva agua directamente al pueblo. Su sistema funciona las 24 horas del día sin que él tenga que cargar una sola cubeta.

¿Quién crees que terminó ganando más dinero y con menos esfuerzo?

Esta historia ilustra perfectamente lo que sucede en la economía mundial. La mayoría de nosotros somos como el primer personaje: dependemos de nuestro esfuerzo y de nuestro tiempo. En cambio, quienes construyen sistemas generan ingresos sin estar físicamente presentes. Construir sistemas es un hábito financiero que requiere disciplina, planificación y visión a largo plazo.

Más intentos, más oportunidades

George Soros lo dijo claramente:

“Lo importante no es si aciertas o te equivocas, sino cuánto dinero ganas cuando aciertas y cuánto pierdes cuando te equivocas.”

Hace tiempo escuché que 2 de cada 10 intentos en los negocios darán resultados extraordinarios. Puede que el número exacto varíe, pero la lógica es clara: cuantos más intentos hagamos, más oportunidades tendremos de éxito.

A lo largo de mi vida he iniciado múltiples proyectos. Algunos fracasaron, otros generaron ingresos durante un tiempo, y solo un par han sido realmente exitosos. Sin esos intentos, nunca habría encontrado lo que sí funcionó.

Muchas personas limitan sus intentos por miedo al fracaso. Sin embargo, el éxito financiero no viene de un solo golpe de suerte, sino de la repetición de hábitos y estrategias que nos permiten intentarlo una y otra vez sin ponerlo todo en riesgo.

La riqueza es un hábito. No es magia, no es suerte. Es la acumulación de buenas decisiones repetidas a lo largo del tiempo.

Al escribir este artículo, me queda claro algo:

Primero, debemos corregir aquellos hábitos que hacen que el dinero desaparezca de nuestras manos. Es difícil recibir un pago al final de la quincena cuando ese pago refleja nuestro esfuerzo durante un período de tiempo; por eso, debemos tener más cuidado en cómo lo administramos.

Segundo, no basta con ahorrar; incluso si tu meta es solo tener lo necesario para cubrir tus necesidades básicas y hacer frente a imprevistos, otro hábito que debes desarrollar es el de crear nuevas fuentes de ingresos. Esto también es una forma de protegerte ante la posibilidad de perder tu empleo, que suele ser tu principal fuente de ingresos.

La riqueza no es cuestión de suerte ni de una gran oportunidad única. Es el resultado de hábitos consistentes:

  • Ahorrar e invertir constantemente.
  • Crear sistemas de ingresos que no dependan exclusivamente de nuestro esfuerzo directo.
  • Repetir intentos y aprender de cada error.
  • Aprovechar el poder del efecto compuesto.
  • El éxito financiero no ocurre de la noche a la mañana. Es un proceso de acumulación, paciencia y disciplina. Así como la excelencia se construye con la repetición de buenas prácticas, la riqueza también es un hábito.

    ¿Qué hábitos consideras que debes cambiar para alcanzar tus objetivos financieros?

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